jueves, 2 de abril de 2009

Rebeliones rurales y situacion de los indigenas


La mayor parte de la población indígena y campesina, sobre todo aquella que vivía en zonas alejadas del centro del país, tanto al norte como al sur vivió ajena a la guerra, de independencia y a los múltiples conflictos políticos y económicos.
A lo largo del siglo XIX estallaron diversas rebeliones rurales, algunas de estas fueron similares a las que sucedieron antes de la independencia.
La mayor parte de las veces, sofocados con brutalidad por las autoridades algunas de las cuales consideraban a los indígenas un estorbo para el progreso del país. Esta forma de pensar la compartían los conservadores y los liberales, ya que consideraban que los indígenas obstaculizaban la modernización.
Durante la primera mitad del siglo XIX ignoraron las necesidades y costumbres de los pueblos indígenas, durante la segunda mitad del siglo esta situación cambio pero en perjuicio de las corporaciones indígenas las leyes favorecieron la división de las sierras comunales en pequeñas parcelas para que fueran trabajadas de manera individual, grandes hacendados, algunos de ellos extranjeros, compraron esas tierras formaron grandes latifundios y obligaron a los indígenas desposeídos a trabajar para ellos.
En 1847, estallo en Yucatán una violenta revolución de indígenas mayas, que estaban cansados del despótico trato de los blancos, se levantaron en armas y fueron reprimidos con violencia. A este suceso se le conoce como la “GUERRA DE LAS CASTAS”

Siglo XIX y la Guerra de Castas
La Independencia no acabó con el maltrato hacia los indígenas mayas y el rencor de años contra los terratenientes yucatecos o blancos", culminó con la insurrección de 1847 conocida como Guerra de Castas. Los indígenas exigían autonomía y que todos los extranjeros abandonaran la península. El levantamiento se originó en pueblos de los linderos de Yucatán con Quintana Roo. Tepich, Tihosuco, Ichmul y Sacalaca, entre otros, fueron arrasados por los indígenas. La avalancha fue tal que para mayo de 1848 los "blancos" se hallaban casi perdidos, pero cuando estaban a punto de ser expulsados de la península aparecieron las lluvias y los mayas regresaron a sembrar sus tierras. Esto dio un respiro a los yucatecos: organizaron el contraataque y, con ayuda del gobierno central, recuperaron algunos de los pueblos tomados.
Los insurrectos se refugiaron en las selvas, desde donde, apoyados por los beliceños, resistieron al ejército mexicano. Al ser confinados en reductos de difícil acceso, su situación se hizo cada vez más precaria; a pesar de ello, seguían resistiendo y denegando las propuestas de paz del gobierno

1 comentario:

  1. graxias quien la suvio por que me intereso esto y por que me ayudo a aser mi tarea jajaja graxias agregame plakno@hotmail.com espero que me agreges amixx

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